Buenos días, medianoche
| Peso | 113 g |
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| Autor |
Que cante el pájaro
o los vecinos griten,
o que un taladro
perfore las paredes
como si se anunciara
el final de los tiempos,
no será suficiente
razón para que el párpado
se despegue o que un sueño
profundo se interrumpa
cuando uno tiene
el alma secuestrada,
y no hay golpe de luz
que la rescate.
«Buenas noches, madrugada»



