Por Ainhoa Sáenz de Zaitegui, El Mundo, El Cultural.

Que si delectare. Que si docere. Así llevamos desde que inventamos la literatura. ¿Debe la poesía educarnos o simplemente entretenernos? ¿O ambas cosas? ¿O ninguna de ellas? Responde Antonio Martínez Sarrión (Albacete, 1939) con su martillo de ilusos particular: Sueños que no compra el dinero (Balance y nombres del surrealismo), un ensayo de erudición sofocante cuyas muy poéticas costuras amenazan reventar en cada una de sus 359 páginas…

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