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Hoy, como cada lunes, volvemos a presentaros un ejemplo de librería que, por su labor, su oferta y sus criterios propios, constituye una excepción en el panorama nacional e internacional de las librerías literarias.

El homenaje de hoy es para la librería chilena Ulises, de Santiago de Chile, que pese a sus pocos años de andadura ha apostado fuerte por la renovación de la ruta librera de la ciudad y ya es toda una referencia para los lectores santiaguinos.
Ulises, formada por algunos de antiguos dependientes de la histórica librería Altamira, apareció en un momento clave de la evolución del mundo del libro de la ciudad y hoy sus socios no disimulan un autocomplaciente orgullo: “Es la mejor librería de Santiago en cuanto a calidad se trata”, afirma convencido Benjamín Acosta, uno de sus propietarios.
Y “calidad” es el término que más se asocia a esta librería, que busca la excelencia tanto en su oferta editorial como en la estética muy cuidada del local que la hospeda.
El proyecto arquitectónico, encargado al arquitecto Sebastián Gray, evoca el refinamiento de las biblioteca míticas, santuarios de la cultura, y busca mediante una ilusión dramática, la repetición hasta el infinito de estanterias y libros.
Como el mismo arquitecto comenta, “la atmósfera de santuario se ha buscado mediante una ilusión dramática, la repetición hasta el infinito de escaparates y libros, lograda mediante un cielo reflectante, un persistente orden horizontal en el diseño del mobiliario, una iluminación cuyas fuentes están siempre ocultas, un uso del color envolvente, que integra todas las superficies, y una superposición de diversos planos y niveles espaciales y programáticos que disuelve los límites del espacio real, poniendo en valor el objeto de culto —el libro—, al tiempo que produce un inesperado contrapunto con el mundo exterior”.

Desde aquí, nuestros mejores deseos para la librería Ulises y para sus lectores.

Que tengáis buena lecturas…